La parroquia Agua Viva posee sus tradiciones y costumbres gastronómicas - CMB - PALAVECINO

jueves, 18 de octubre de 2018

La parroquia Agua Viva posee sus tradiciones y costumbres gastronómicas

En ocasiones nos han preguntado: ¿existe un plato gastronómico que identifique a la reconocida parroquia Agua Viva? Ante tal inquietud que por lo general obedece a algunas asignaciones académicas de investigación, orientadas a explorar las costumbres y tradiciones de esta importante zona; que con el paso del tiempo fue poblada por una gruesa oleada de ascendencia campesina , lo cual infiere que la gastronomía del pasado, la cual tuvo quizás una notoria influencia en cuanto a su sazón y preparación, de las culturas campesinas que se radicarían con el paso del tiempo en esta localidad. 

 



Indistintamente de ello, deseamos divulgar algunas consideraciones tanto de fuentes orales como escritas, acerca de las curiosidades gastronómicas que identificaron el pasado remoto que caracterizo a esta exaltante comunidad. 

El toparnos con estos orígenes, significo desempolvar quizás; algunos recuentos propios de la evocación pueblerina, en los tiempos en que Agua Viva estaba sumergida no solo por las distantes casas de bahareque, sino también por los paisajes envueltos en los olores del orégano silvestre, uno de los principales aliños en los platos de la cocina casera de viejas épocas. 

Otro dato resaltante era las muy envidiables y reconocidas conservitas de las Cuibas o de las Cuibitas, que tanto nombre y posicionamiento se ganaron en el antiguo mercado de consumo de tiempos de antaño; tanto que cuando se iba a comprar en una pulpería por medio de un mandado se decía: “deme medio de conservitas de las Cuibitas”; que por lo general constaba de tres conservitas; atracciones comestibles de los vecinos amantes de la dulcería criolla. 

De los tantos elementos de rico consumo en los hogares de períodos anteriores eran: 

El Fonche: Mezcla de café preparado con huevo, el cual se batía y de allí se consumía la preparación. Datos aportados por la difunta Calixta Garcés nacida en el caserío los Aposentos. 

Carato de Millo: Se tomaban las semillas de millo, las cuales eran sancochadas y después de ello se licuaban o trituraban, luego se colaban en un liencillo y, con una mezcla previa de leche, se mezclaba y se procedía a su cocción. Esta receta nos las suministro la señora Magdalena Rivero del sitio del Dividival. 

Tamales: Muy nombrados por algunos habitantes del actual sitio de las Cuibitas, quizás uno de los más populares eran los elaborados por la señora Victoria Garcés, pero muchas de las familias radicadas tanto en los Aposentos, la Pelota de Barro y las Cuibas nombran en reiteradas entrevistas este multisápido manjar parecido a la reconocida Hallaca. 

En comentario aportado por la señora María de Jesús Escalona quien era nativa de las Cuibitas esta nos hablaría de un “Panecillos de Maíz de las Cuibas”. Uno de los platos muy propio de la panadería artesanal de sus años. Se dice que eran elaborados con una harina de maíz, huevos criollos y melado de papelón; aunque no precisamos con exactitud el recetario de elaboración de estos exquisitos panecillos, sabemos por boca de aquella que estas delicateses eran bien gustadas para el público de la vecina Cabudare. 

Olleta: No tenemos datos precisos de su preparación pero el amigo Alexi Pastor Vargas lo mencionaba en sus reiteradas tertulias. Posteriormente una vecina de Agua Viva, la señora María Sequera nos manifestó que la familia Querales de descendencia Curarigueña preparaba mucho este plato. 

La Mazamorra: Plato típico de algunas regiones de Lara y Venezuela. En las Cuibitas una de las vecinas encargadas no solo de difundir esta exquisitez hecha con maíz, era Victoria Garcés. 

Dulce de Mamey: Me cuenta la señora María Dalmacia Querales conocida como ´Nacha´, que en los sitios del Peñusco y Tarabana era muy común preparar este dulce manjar ya que en los alrededores de la zona existían varios árboles de este fruto. 

Así como esas exquisiteces campesinas, propia de aquellas postrimerías; por informaciones y vivencias de viejos habitantes tanto de las Cuibas, como del remoto caserío Guamacire siempre se nos dijo del té o café de brusca, el cual además de poseer propiedades curativas, se consumía de manera normal en horas de la aurora mañanera. 

Cuantas cosas dentro de esa gama de gastronomía típica de aquellos años ya no permanecen en este tiempo, pero si embargo espero que este humilde aporte sea una contribución para divulgar las viejas costumbres del quehacer diario de los hogares de entrañable recuerdo de nuestro pueblo.

Lcdo. José Luis Sotillo J. 
Cronista Parroquial de Agua Viva. 
Twitter:@aguavivajose


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