En El Peñusco de Agua Viva no olvidan los milagros de la Vírgen de Las Mercedes - CMB - PALAVECINO

jueves, 27 de septiembre de 2018

En El Peñusco de Agua Viva no olvidan los milagros de la Vírgen de Las Mercedes


Crónicas y relatos

Tarabana, contemplación Mariana que perdura en el tiempo.


Virgen de Las Mercedes.

Tarabana es un punto referencial y geo-histórico del contexto palavecinense, su vocablo de origen pre-hispánico nos refiere a una quebrada o naciente de agua que afloraba en el pie de monte del cerro de “Pudibana” o el Manzano, como se le conoce en los actuales momentos.
De allí, posteriormente los de habla hispana le endosarían a la referida quebrada, la denominación de “Agua Viva”; esto según documentación oficial de principios del siglo XIX.

A sabiendas del origen histórico de su toponimia; a Tarabana se le conoció como una porción de territorio amplio, sembrado hacia el nor- oeste del Valle del Turbio, entrante a la población de Cabudare e incluyendo de igual modo parte de la jurisdicción de lo que corresponde hoy a la parroquia Agua Viva.

Es justamente en esta localidad, donde sus viejas posesiones estuvieron cultivadas de caña dulce; algunas haciendas y casas con la adopción o patronato de algunos Santos y Vírgenes, como así lo indican el caso de Santa Rita y las Mercedes. Unidades de producción; siendo esta última, muy común distinguirla con el nombre de Tarabana, donde tiempo atrás se instalaría un trapiche azucarero y papelonero que todavía luce derruido por los años en su peor rostro. Mostrando a un costado de está, una capilla que implora La Sagrada imagen de la Virgen de las Mercedes (patrona de los presos).

Velorio a la Vírgen de Las Mercedes en el caserío El Peñuzco de Agua Viva.


Precisamente en la hacienda Tarabana por costumbre, su principal propietario don Mariano Yepes Gil, solía ofrecer y organizar la celebración mariana de la Virgen de las Mercedes, inexcusablemente en su día con el ofrecimiento de una misa y una reunión compartida entre la elite pisataria de las instalaciones y sus trabajadores, cada 24 de septiembre. 
Todo un sarao o festividad que exhibían también dos jaulas, las cuales presentaban como distracción un tanto cruel, la confrontación de un tigre; traído de las espesas montañas de Terepaima, y un toro; dice el testimonio oral que siempre ganaba en esta triste confrontación el indomable toro, acontecimiento suscitados a principios y mediados del siglo XX.

Elio Valera en la Capilla Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

En los años de 1966 al 1967, esté complejo agrícola paso a manos de la unidad de producción de parceleros de Tarabana, adquirida por el extinto I.A.N. Desde ese momento y en medio de fuertes sequias vividas en esta sabana reconocida como Tarabana; dos reconocidos personajes del entorno agrario, indagaron acerca del extraño fenómeno de la escasez del vital líquido.
Fue cuando los recordados José Escalona y Javier Pérez, decidieron sin vacilación alguna consultarle a la vecina del sitio de las “Germanías”, doña Isabel Vargas; planteándole esté problema, lo que llevo a doña Isabel a proponerle consultar a un pariente identificado como “Hermano Juan José”, vidente, que además de poseer energías desconocidas y fumar tabaco, le señalo a ambos parceleros de la zona, que para “rescatar el curso de las aguas sobre el vasto terreno, tendrían que llevar en procesión con cantos y rogativas a la Virgen de las Mercedes hasta el sitio de la Montañita o bosque de Agua Viva.
 Una vez estando allí, cantar y tocar un velorio para revivir las aguas”. Ante tal consejo, se dice que por arte de fe al siguiente año (1967), el agua empezó a brotar del suelo y de los siete caños localizados en los alrededores de aquel lugar, aumentando de forma asombrosa el caudal de los mismos. El milagro alerto al bosquero Candelario Álvarez, quien notificaría a José Escalona lo sucedido, y al percatarse de la situación mando a limpiar las acequias ubicadas entre el Peñusco y Tarabana. Esté extraño hecho, de desborde de las aguas, no solo serviría para regar los cultivos, también permitió abastecer a otras localidades más lejanas como el Tamarindo y el Placer.

Desde aquellos años los promeseros asumieron la responsabilidad de que cada 24 de septiembre se llevara en procesión la imagen de las Mercedes desde su morada, hasta el bosque; deteniendo su presencia en medio de salves, cantaurias, rogativas y decimas; los cuales comúnmente eran tocadas y entonadas por los respetados maestros fallecidos: Manuel Freitez, Antonio Álvarez, Gil Camacaro, Chico Colmenares, Pio Rodríguez y don Graciano Mendoza; todos ellos maestros de cantos de velorio, y comprometidos con aquella creencia milagrosa, de haber revivido las aguas de esté caudal, extrañamente sin explicación alguna.
En la memoria colectiva de muchos testigos, recuerdan como ese primer año, la atención fue asumida por Paulina Escalona con la colaboración de cada parcelero.

Anualmente la promesa siempre llegaría hasta el sitio del Bosque o la Montañita, entre Agua Viva y la estribación del cerro el Manzano; pero por la triste dinámica de crecimiento urbano que paso a experimentar esté territorio con la construcción de la avenida Ribereña en 1986, obligo casi a exterminar con esta creencia. Ya que, para poder atravesar los extensos cañaverales de Tarabana al Peñusco; había que cruzar de un lado al otro extremo, la naciente y peligrosa avenida; lo cual anegó una devoción, en todo un riesgo para los asistentes. Conllevando a sus organizadores a tomar la medida de suspender la promesa en 1992. Dejándola de llevar en hombros y cantos a su sitio de siempre.
Misa en la Capilla de Las Mercedes en Tarabana, con el padre Matiú (2002).

Para 1993 está procesión se minimizaría en una misa y un velorio en la propia capilla levantada a la Virgen, ubicada en las inmediaciones de la antigua hacienda Tarabana. Hasta que, en el año 2001, por iniciativa de un grupo de lugareños del caserío el Peñusco, encabezado por la vecina Marlene Bravo, cometieron de nuevo abrir una nueva ruta, de llevarla hasta está locación.

Con el pasar de los años a pesar de su minimizada afluencia, nunca se deja al olvido el milagro endosado a la Virgen de las Mercedes; el cual con particular asombro relata y expone Eduardo “Chopin” Álvarez: “La imagen es testigo de su propio suceso”.
Aún sigue permaneciendo la fe entrañable y, hoy en día, el velorio se le recita en las adyacencias del pequeño oratorio Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, ubicado en la puerta del caserío el Peñusco; para nunca borrar de la memoria lo que la Virgen prodigiosamente levanto como el Agua viva, del manantial que recorre sus anchas.

Lcdo. José Luis Sotillo J.


Cronista Parroquial de Agua Viva

aguavivajose@hotmail.com

Twitter e Instagram: @aguavivajose 




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